Penoso espectáculo el que vimos ayer en el resumen editado que nos ofreció antena 3 de la décima semana de competición. Parece que la deriva que va tomando el programa no tiene marcha atrás. En un erróneo esfuerzo por simplificar el análisis, la productora ha decidido que o bien todos los telespectadores son iguales y lo que demandan es lo que vimos anoche, o bien estos son los únicos telespectadores que les merece la pena captar, lo cual es una manera de cavar su propia fosa, al despreciar a los que durante varias temporadas hemos disfrutado del programa y de todo lo que se mueve alrededor.
El espectáculo fue una mezcla entre hermano mayor, mujeres, hombres y viceversa, sálvame y gran hermano, con los protagonistas ignorando la presencia de las cámaras y mostrando sin pudor todas sus bajezas, desde el primero hasta el último.
A la hora de encontrar culpables, el primero es el que más se beneficia, el propio programa, que como digo, ha decidido despreciar a los que hemos mantenido la audiencia en las tres temporadas anteriores. Menos culpables, pero también tienen lo suyo, son los concursantes. La que más, Melissa, un personaje desquiciado que es incapaz de cerrar la boca ante nada, si alguien dice que no quiere irse, ella más; si alguien dice que ha usado técnicas, ella más; si se comete algún fallo, el fallo es de otro; si pierde, es injusto; y si alguien merece quedarse, siempre es ella. Es muy difícil controlarse ante semejante elemento.
También tiene mucho que callar Rakel, que creo que es más bocazas que mal intencionada. Tengo la sensación de que la valenciana se arrepiente de las cosas un segundo después de decirlas, cuando ya es demasiado tarde y está todo grabado. Esto ha ido creando un sustrato de mal rollo hacia ella que ha puesto a todos sus rivales en su contra.
A Víctor ya lo conocemos, evita discusiones delante de cámara, pero por la espalda va trabajando en su favor y en contra de sus rivales. Pero es que ayer, ni siquiera el habitualmente bien educado Montorose salvó de la quema, se contagió del ambiente y en vez de abochornarse con el espectáculo, se partía de risa con su "amigo" Víctor pensando en lo beneficiosa que era para ellos esa situación.
Me da mucha pena pensar en clausurar este espacio donde cada semana nos hartamos de reír, pero es posible que en los dos programas que quedan consigan echarnos, o forzar que no haya una quinta edición.
PRUEBA INICIAL: UN POCO DE DIVERSIÓN ANTES DEL ARMAGEDÓN
Curiosamente, antes de las dos pruebas finales que desataron el apocalipsis, vivimos una de las pruebas más divertidas y más relajadas que se recuerdan en el programa. cargada de momentos y frases memorables que quedaron inmortalizadas por nuestros geniales comentaristas en el directo.
La prueba contó con unos invitados especiales que hicieron de pinches para los concursante. el mencionado Arturo Valls, que ayudó a Melissa, la cantante Ruth Lorenzo que hizo lo propio con Chayanne (interesante dúo musical), la actriz y presentadora Manuela Velasco, que trabajó con Víctor y el actor y modelo Maxi Iglesias, que compartió la cocina con Rakel.
La asignación de los invitados a sus concursantes se hizo por elección de los primeros. No pareció especialmente contenta Melissa con la llegada a su cocina de Arturo, mientras que Víctor se encontró con la horma de su zapato, trabajar con una mujer una cuarta más alta que él. Chayanne y Rakel se mostraron bastante contentos con sus respectivos pinches, la valenciana prometió "sacarle todo el jugo" a su atractivo ayudante, mientras que el eldense alabó, de primeras, el atlético cuerpo de la eurovisiva.
La prueba, según explicación de los jueces, consistiría en preparar en 45 minutos un plato con los ingredientes e la despensa, pero con dos dificultades, los ingredientes los tenían que coger los invitados con los ojos vendados, y además, todos los ingredientes que cogieran, tenían que ser integrados en las elaboraciones.
Esto produjo el momento Grand Prix de la noche, un momento balsámico, que sirvió para relajar un poco las tensiones de los últimos programas. Los concursantes reían a carcajadas o se llevaban las manos a la cabeza al ver lo que iban cogiendo sus pinches, dando la sensación de que entendían que la prueba era más para disfrutar y reírse que para competir (aunque Melissa no perdió el pulso competitivo en ningún momento),
En la despensa vimos todo tipo de estrategias. manuela optó por coger muchísimas cosas, medio supermercado, y eso que se le cayó un nabo daikon que llevaba, por su parte, Ruth Lorenzo fue mucho más minuciosa, y olisqueó todas las botellas que encontró hasta dar con el caldo que buscaba. Arturo no escatimó en ajos y se equivocó al coger dos ciruelas que no gustaron nada a Melissa, mientras que Maxi cogió un haba de cacao creyendo que cogía celeri.
A la hora de hacer recuento, sobre la mesa de Montoro vimos rodaballo, caldo de pescado, espárragos, tomate, cigalas, zamburiñas, ajo, cebolla y pimiento, con lo que Chayanne pensó hacer una especie de suquet (que se está repitiendo más que el gazpachuelo). Arturo llevó a Melissa el arroz que le pidió, ajo (mucho ajo), tomates normales y cherry, cebolla, caldo de pescado, cigalas, un bogavante y las dos ciruelas de marras (que Melissa se encargó de recordarle cada 5 minutos), con los que la asimétrica pensó en hacer un arroz caldoso (que a ella, además, le gusta duro)
Manuela trajo la cesta más llena de todas, pollo, pulpo, calamar, dorada, cigala, pomelo, naranja, limón, tomate, pimiento y cebolla, y con esta variedad a Víctor no le quedó otra que plantear un mar y montaña donde integrar todos los ingredientes. Por su parte, Maxi fue el más escueto y aportó el haba de cacao, cebolla, calabacín, carne de cerdo, yuca, cebolla y pimiento, con lo que dejaba a Rakel en una difícil posición de la que intentó salir con un cerdo con yuca y cacao.
Entre que Víctor se tomó la prueba de la manera correcta, y Manuela mostró muchísimo desparpajo y muy buena mano en la cocina, la pareja que formaron funcionó inesperadamente bien, aunque no tanto como la formada por Montoro y Ruth, donde el tonteillo fue acentuándose a lo largo de la prueba llegando a provocar las bromas de sus compañeros, tampoco ayudaron frases del eldense del tipo: "¿sabes pelar la cigalita?" o "necesito que esto me lo escurras".
Mucho más secundario fue el papel de Arturo Valls y de Maxi Iglesias, cuyas jefas estaban muco más preocupadas de ganar que de pasar un rato divertido sin tanto estrés. El resultado de esto fue que Arturo se pasó casi toda la prueba holgazaneando aquí y allá y montando su pequeño show, mientras que Maxi, que quería participar, se limitó a asentir a lo que decía Rakel y a probar lo que ella le iba dando.
En un momento dado, Víctor se dio cuenta de que no tenía botánicos, Manuela se ofreció entonces a robar/pedir a sus rivales lo que tuvieran. el intento le salió bien y convenció a Ruth para que le diera un poco de perejil, pero Chicote lo impidió protagonizando un épico momento Benny Hill persiguiendo a la actriz por todo el plató.
Antes de la cata, Susi no quiso desaprovechar la presencia de Ruth en el plató para sacarle una canción. Ella se arrancó por Mediterráneo, de Serrat y dejó en el aire dos conclusiones, la primera es que hay temas que no merece la pena versionar porque siempre salen peor que el original y la segunda es que no somos conscientes del daño que ha hecho OT a nuestros artistas, desde que surgiera este programa, parece que el que no cante (igualmente ellos que ellas) poniendo cara de estar al borde del orgasmo no es, ni será, nadie...
Llegó por fin el momento de la cata, el momento de ver si es posible tener una actitud relajada sin descuidar las elaboraciones. Los primeros en ser juzgados por Chicote fueron Montoro y Ruth con su suquet de zamburiñas, rodaballo y cigalas, espárrago salteado, sobre emulsión de cigala. En ojo, el plato no tenía mala pinta, pero a Chicote la salsa le resulto demasiado espesa, contundente y desprendía, según el, "latigazos" de ajo.
Llegó el turno de la moñetes y Arturo. arroz meloso con bogavante, sobre un fondo de sofrito, decorado con ciruela, todo ello presentado de la única manera que sabe la grnadina (será por ser autodidacta), en alegre montoncillo.
El principal fallo lo encontró Chicote en el punto del arroz, duro, lo que pasa es que Melissa esa ya se la sabe, y tiene la respuesta infalible para evitar reconocer que ha metido la pata, "pues es que a mi me gusta así", que los mejillones tienen una melenaza en su interior, a mi me gusta así; que las setas vienen con un cuarto de kilo de tierra, pues a mi me gusta así, que el coco te lo ponen con cáscara, pues a mi me gusta así. No es de extrañar que a esta chica le parezca cualquier derrota tan injusta, desde su punto de vista, todo está siempre bien.
Rakel y Maxi presentaron un plato muy estético pero muy sencillo, que consistía en carne de cerdo cocinada con cacao rallado y chips de yuca y calabacín. Lo fiaron todo a la estética, al talismán que supone el plato ostra y a la labia de Maxi.
Pero el tiro les salió por la culata, porque Chicote reveló el mismo fallo que en el plato de Montoro, una potencia de ajo excesiva. cuando Maxi intentó vender el sabor de plato , diciendo que te transportaba a lugares lejanos, Chicote, al que le sobran recursos dialécticos, replicó que al único sitio donde te transportaba era a Las Pedroñeras.
Víctor y Manuela presentaron un caldo de pollo y pulpo muy reducido sobre el cual pusieron la dorada y la cigala marcadas en la plancha y a su lado, una ensalada cítrica de calamar, que no pegaba nada con el resto del plato.
Sin embargo, el plato fue del agrado de Chicote, que pareció disfrutarlo bastante, destacando especialmente su marcado sabor cítrico (no olvidemos que Manuela había cogido naranja, limón y pomelo).
Tras la cata, la asimétrica se veía ya con la victoria, porque nadie lo merecía más que ella, pero ni siquiera pasó el primer corte, porque los dos platos que destacaron fueron los de Rakel y Víctor, y el que se llevó el gato al agua fue finalmente el peruano, que nuevamente dispondría de privilegios extras para la prueba exterior.
La llegada de los concursantes nos trajo las también clásicas alabanzas a la belleza del paisaje y una frase de las de Montoro, "tengo que agradecer a Top Chef el haber venido a este sitio, porque mi jefe no mete el yate hasta aquí ni de coña".
En seguida conocimos cuáles eran los beneficios que disfrutaría Víctor en esta ocasión, elegir equipos, elegir capitanes y elegir menú. Esta vez creo que no se puede criticar a Víctor por su estrategia, hizo lo que hubiera hecho cualquiera que quisiera ganar la prueba, escogió de pareja a Montoro, que de sus rivales es, sin duda, el más dócil a la hora de trabajar, y además, probablemente fuera también el rival más fácil en una posible prueba de eliminación. Con esta elección, puso en el otro bando a un equipo bomba, y pese a que ambas asimétricas expresaron su voluntad de limar sus asperezas por el bien común, esta fingida paz, no duró ni media prueba.
Víctor se quedó parta sí mismo la capitanía del equipo y puso en el otro a Melissa, también una elección evidente, primero por el carácter extremo de la granadina, y segundo porque pese a que el peruano de boquilla dice que Melissa es mejor cocinera que Rakel, la realidad es que no quiere ver a la valenciana en la final ni en pintura.
A la hora de elegir ingredientes, también lo tuvo fácil, por un lado había cortes nobles, lomo, solomillo, presa o secreto, y por otro casquería, más difícil de trabajar y repelente para muchos comensales. Obviamente se quedó con el primer lote, dejando a sus rivales el complicado.
Llegó entonces uno de los puntos fuertes de la noche, el plato de Ratatuille, en esta ocasión, acompañado por Chicote. Qué naturalidad, qué saber estar de uno y de otro, porque el Lidl está cerrado a esas horas, sino sería difícil resistirse.
El invitado de la prueba fue Francis Paniego (curioso nombre para un cocinero, Pan y Ego, parece que estaba predestinado), un tipo al que siempre da gusto ver en pantalla por su sencillez y lo atinado de sus comentarios, muy lejos del talante de estrellita que muestran muchos de los que apareen en el programa.
El planteamiento inicial del equipo masculino fue preparar un arroz meloso con setas y queso como guarnición, para acompañar dos tipos de carne, presa y pluma, un tipo cocinado en un seco peruano (guiso muy especiado y sabroso) y el otro simplemente marcado en la plancha fuerte. El equipo femenino optó por el viejo truco de meterlo todo en la olla porque con esos ingredientes, malo no va a estar.
Pero en seguida los planes iniciales de Víctor y Chayanne se truncaron, ocurrió algo que nunca habiamos visto antes en el programa y que, de no mediar una prohibición expresa por parte del programa puede sembrar un precedente muy chungo para futuras ediciones. Cuando las chicas escucharon que Víctor y Montoro tenían pensado usar boletus y trompetas de la muerte, decidieron cogerlas todas, dos cestas inmensas repletas, pero no para usarlas , sino para evitar que pudieran cogerlas sus rivales.
La actitud de ellas me parece lamentable, no sorprende en el caso de Melissa, que ya sabemos que por ganar es capaz de pasar por encima de su madre si hace falta, pero en el caso de Rakel si que resulta muy sorprendente, basta recordar que la semana pasada, en su versión ursulina, nos decía que ella quería ganar con su cocina, no usando estrategias exageradas. Pero también es sorprendente que Chicote no tomara cartas en el asunto como hizo otras veces (recordemos que a Filipetti le afeó en el momento su supuesta intolerancia al gluten), hay cosas que no se pueden permitir, si pretendes dar al concurso una cierta imagen de seriedad.
Mientras que en el equipo masculino la prueba fue de trabajo continuo en buena armonía, en el equipo de las féminas, como comentaba antes, la paz tardó poco en romperse, y todo fue una cuestión de actitud, principalmente de Melissa, a la que no le bastaba con ser capitana, necesitaba doblegar a Rakel y que además fuera todo muy visible. La cosa empezó por el tamaño de los cortes que estaba dando Rakel a las piezas de casquería, en opinión de Melissa, excesivamente gruesos, pero las cosas se pueden decir de muchas maneras, y la manera de hacerlo de Melissa es recriminatoria. Rakel optó por el silencio, pero Chicote no tardó en acercarse a poner un poco de sal en la herida.
Pocos minutos después, Chicote, sin ninguna maldad, advertñia a Rakel de que no debía lavar sus boletos con agua, que los iba a estropear (fallo garrafal por parte de la valenciana, por cierto). En 0.3 nanosegundos, apareció la asimétrica de detrás de una encina vociferando como una energúmena las mismas palabras que había dicho Chicote, para que quedara claro de quién había sido el fallo y que ella sabía perfectamente como manejar las setas. Rakel optó por seguir callando.
La guinda la puso el catañuelagate, puesto de manifiesto, en este caso, por Roncero (de una manera también ingenua). Una por acción y a otra por omisión, cometieron el fallo de meter en la olla directamente las castañuelas sin blanquear y sin limpiar (cosa que sabía hasta yo, que nunca las he cocinado), el caso es que ninguna de las dos quiso asumir el fallo como propio y el ambiente empezó a ser completamente irrespirable, malas caras, reproches e incluso porrazos en la mesa.
Mientras tanto, en la otra cocina, Chayanne y Víctor disfrutaban del espectáculo, sabedores de que esa circunstancia lo único que hacía era beneficiarlos, a ellos les bastaría con sacar un plato medio decente mientras que las chicas se mataban entre ellas.
Llegando el final de la prueba, cualquier comentario en el equipo naranja era origen de un problema, e incluso si no había comentarios, Melissa se lo inventaba. En un momento dado dijo que ambas estaban de acuerdo en todo lo que habían hecho, pero que a lo mejor Rakel se estaba guardando su opinión. Rakel templó como pudo, pero Melissa siguió buscando las cosquillas a la valenciana con una de las frases de la jornada: "no es cuestión de buscarle cuatro pies al gato".
Llegado el momento de la cata, Melissa rompió otro límite que nunca se había superado hasta ahora, el del respeto hacia el trabajo de los compañeros. Empezó por calificar su plato como muy sencillo, siguió diciendo que tenía un exceso de pimentón, y entre las dos, a diez metros, determinaron que el arroz estaba duro (ideal para Melissa, que ya sabemos que le gusta así). No contenta con eso, medio en broma, medio en serio intentó minarles la moral bromeando sobre la calidad del plato, pero ya sin que ellos lo escucharan llegaron los comentarios más feos, "esa carne es carne de perro" y "vamos a ver cómo escupen el plato". Más madera.
El plato de Víctor y Chayanne en general gustó a los comensales, pero sin entusiasmar, la carne estaba en su punto, pero había poca cantidad en comparación con la cantidad de arroz, que se suponía que era la guarnición. además. sobre el arroz habían colocado lo que se suponía que era una fina loncha de tocino crudo, que al no ser en realidad tan fina tenía demasiado peso en el plato.
El plato de Melisa y Rakel, el guiso de casquería con setas, resultó mucho menos sorprendente para los comensales. Paniego afeó lo que el calificó de "brotemanía", aunque alabó el sabor del guiso, sin embargo, Chicote y Roncero destacaron la presencia de trozos de grasa muy grandes y una extraña y desagradable textura en las castañuelas (consecuencia de no haberlas limpiado).
Y llegó el momento cuchillos en un ambiente de mucha tensión, principalmente porque, pese a lo ocurrido durante la prueba, no había un favorito claro. Pero ocurrió lo que parecía lógico, y fueron ellos los que se llevaron el premio de pasar a la semifinal.
Y fue entonces cuando Melissa estuvo a punto de cortocircuitar...
A punto no, que cortocircuitó por completo, solo hizo falta la intervención de Chicote en su faceta de mamporrero de broncas para que se desatara el apocalipsis, una cascada de reproches, gritos, descalificaciones y bajuneríos que no desglosaremos aquí y que supuso un espectáculo bochornoso, y hay que decir que en esta situación hubo una gran diferencia entre Melissa y Rakel, mientras que Rakel era ncapaz de soportar el bochorno que le producía la situación, Melissa parecía disfrutar cada vez más a medida que subía el tono. Y mientras tanto, Montoro y Víctor disfrutando con el espectáculo.
La cosa terminó con el apoyo explícito de Chayanne y Víctor a la causa de Melissa, con Rakel buscando consuelo entre las encinas y con la asimétrica farfullando entre dientes..."es más falsa, más mentirosa"
PRUEBA DE ELIMINACIÓN: TRAMPANTOJO
Los ánimos del personal a la vuelta al plató, revelaban que la situación vivida había dejado su huella. La salida de las candidatas a la eliminación a las cocinas fue muy tensa, y Melissa se encargó, mediante ostensibles besuqueos, de demostrarle a Rakel que Chayanne y Víctor estaban con ella.
La prueba elegida fue todo un clásico de Top Chef, la del trampantojo. Ante los concursantes se presentó un plato con dos ajos, pero cuando los probaron, comprobaron que era un dulce a base de merengue francés que había sido preparado por el invitado de la noche, Diego Guerrero.
Hay que ser muy torpe para, después de tres ediciones de Top Chef, no traer preparado un buen trampantojo. Melissa está muy claro que traía la tarea hecha, pero Rakel dio la impresión de improvisar mucho más. Una pena que no hayamos visto a Chayanne en esta prueba, porque con el estudio previo que traía, su elaboración probablemente hubiera sido digna de verse.
Con 60 minutos para delante, el inicio de la prueba de las dos fue completamente distinto, Mientras Rakel (por esto digo que no lo llevaba tan preparado) tuvo que planificar su receta, Melissa entró flechada a por los ingredientes que ya traía pensados de casa. La tensión se podía cortar con cuchillo.
Durante el cocinado, el discurso de Melissa se volvió insoportable, continuas críticas a Rakel por su supuesta maldad y esa extraña cantinela que repite tanto que diciendo que ella se merece todo más porque al ser autodidacta se lo ha tenido que currar más, como si el tiempo pasado en la escuela de hostelería o de becario miserable en varios restaurantes no contara para nada.
Pero a nivel gustativo, no le quedó tan fino, el nabo daikon, de un dedo de gordo, resultó excesivamente amargo, el foie, saltaba a la vista que era excesivo y la sal de panko no tenía sentido para acompañar al resto del plato. Como ya sabemos que Melissa no es proclive a aceptar las críticas, rápidamente se apresuró a decir que eso era decorativo, no para comerlo. En cualquier caso, más allá del buen aspecto visual del plato, la crítica fue más bien mala,..
La presentación de la capresse de de Rakel , trajo el enésimo comentario hiriente de Melissa, en este caso la enésima reiteración de su opinión sobre la oportunidad de hacer mozzarella falsa con yogur. Qué tía más cansina, por favor.
Chicote reconoció que el sabor funcionaba perfectamente, mientras que Roncero manifestó que no entendía la presencia del caviar de chocolate, dado que no es un elemento típico de la capresse. También hubo ciertas críticas al acabado de los tomates, que quedaron pequeñitos y un poco raros de forma.
La espera de la decisión final volvió a traer una nueva bronca entre las candidatas que fue interrumpida por la entrada de Chicote en el almacén. Y tras un par de minutos de espera se anunció la eliminación de Melissa. Todos lo sospechábamos, pero creo que cuando oímos su nombre, también se nos escapó un suspiro de alivio.
No estaría yo tranquilo con ese cuchillo tan cerca
El espectáculo fue una mezcla entre hermano mayor, mujeres, hombres y viceversa, sálvame y gran hermano, con los protagonistas ignorando la presencia de las cámaras y mostrando sin pudor todas sus bajezas, desde el primero hasta el último.
A la hora de encontrar culpables, el primero es el que más se beneficia, el propio programa, que como digo, ha decidido despreciar a los que hemos mantenido la audiencia en las tres temporadas anteriores. Menos culpables, pero también tienen lo suyo, son los concursantes. La que más, Melissa, un personaje desquiciado que es incapaz de cerrar la boca ante nada, si alguien dice que no quiere irse, ella más; si alguien dice que ha usado técnicas, ella más; si se comete algún fallo, el fallo es de otro; si pierde, es injusto; y si alguien merece quedarse, siempre es ella. Es muy difícil controlarse ante semejante elemento.
Me voy a comer una mano, que me he quedado con hambre
También tiene mucho que callar Rakel, que creo que es más bocazas que mal intencionada. Tengo la sensación de que la valenciana se arrepiente de las cosas un segundo después de decirlas, cuando ya es demasiado tarde y está todo grabado. Esto ha ido creando un sustrato de mal rollo hacia ella que ha puesto a todos sus rivales en su contra.
En la dehesa, ellos fueron los más educados
A Víctor ya lo conocemos, evita discusiones delante de cámara, pero por la espalda va trabajando en su favor y en contra de sus rivales. Pero es que ayer, ni siquiera el habitualmente bien educado Montorose salvó de la quema, se contagió del ambiente y en vez de abochornarse con el espectáculo, se partía de risa con su "amigo" Víctor pensando en lo beneficiosa que era para ellos esa situación.
Disfrutando del espectáculo
Me da mucha pena pensar en clausurar este espacio donde cada semana nos hartamos de reír, pero es posible que en los dos programas que quedan consigan echarnos, o forzar que no haya una quinta edición.
PRUEBA INICIAL: UN POCO DE DIVERSIÓN ANTES DEL ARMAGEDÓN
Curiosamente, antes de las dos pruebas finales que desataron el apocalipsis, vivimos una de las pruebas más divertidas y más relajadas que se recuerdan en el programa. cargada de momentos y frases memorables que quedaron inmortalizadas por nuestros geniales comentaristas en el directo.
Arturo valls no dudó en montar su show mientras Melissa dormía a un bogavante
La prueba contó con unos invitados especiales que hicieron de pinches para los concursante. el mencionado Arturo Valls, que ayudó a Melissa, la cantante Ruth Lorenzo que hizo lo propio con Chayanne (interesante dúo musical), la actriz y presentadora Manuela Velasco, que trabajó con Víctor y el actor y modelo Maxi Iglesias, que compartió la cocina con Rakel.
El desparpajo de los invitados hizo mucho más amena la prueba
La asignación de los invitados a sus concursantes se hizo por elección de los primeros. No pareció especialmente contenta Melissa con la llegada a su cocina de Arturo, mientras que Víctor se encontró con la horma de su zapato, trabajar con una mujer una cuarta más alta que él. Chayanne y Rakel se mostraron bastante contentos con sus respectivos pinches, la valenciana prometió "sacarle todo el jugo" a su atractivo ayudante, mientras que el eldense alabó, de primeras, el atlético cuerpo de la eurovisiva.
Tu tonteando con la primera que llega y yo mientras tanto curando en Antibes
La prueba, según explicación de los jueces, consistiría en preparar en 45 minutos un plato con los ingredientes e la despensa, pero con dos dificultades, los ingredientes los tenían que coger los invitados con los ojos vendados, y además, todos los ingredientes que cogieran, tenían que ser integrados en las elaboraciones.
Manuela nos hizo reír a carcajadas en el almacén
Esto produjo el momento Grand Prix de la noche, un momento balsámico, que sirvió para relajar un poco las tensiones de los últimos programas. Los concursantes reían a carcajadas o se llevaban las manos a la cabeza al ver lo que iban cogiendo sus pinches, dando la sensación de que entendían que la prueba era más para disfrutar y reírse que para competir (aunque Melissa no perdió el pulso competitivo en ningún momento),
Montoro descojonado ante la inquietante mirada de la asimñetrica
En la despensa vimos todo tipo de estrategias. manuela optó por coger muchísimas cosas, medio supermercado, y eso que se le cayó un nabo daikon que llevaba, por su parte, Ruth Lorenzo fue mucho más minuciosa, y olisqueó todas las botellas que encontró hasta dar con el caldo que buscaba. Arturo no escatimó en ajos y se equivocó al coger dos ciruelas que no gustaron nada a Melissa, mientras que Maxi cogió un haba de cacao creyendo que cogía celeri.
Ruth y sus botellas
A la hora de hacer recuento, sobre la mesa de Montoro vimos rodaballo, caldo de pescado, espárragos, tomate, cigalas, zamburiñas, ajo, cebolla y pimiento, con lo que Chayanne pensó hacer una especie de suquet (que se está repitiendo más que el gazpachuelo). Arturo llevó a Melissa el arroz que le pidió, ajo (mucho ajo), tomates normales y cherry, cebolla, caldo de pescado, cigalas, un bogavante y las dos ciruelas de marras (que Melissa se encargó de recordarle cada 5 minutos), con los que la asimétrica pensó en hacer un arroz caldoso (que a ella, además, le gusta duro)
Ruth celebró emocionada haber encontrado el rodaballo
Manuela trajo la cesta más llena de todas, pollo, pulpo, calamar, dorada, cigala, pomelo, naranja, limón, tomate, pimiento y cebolla, y con esta variedad a Víctor no le quedó otra que plantear un mar y montaña donde integrar todos los ingredientes. Por su parte, Maxi fue el más escueto y aportó el haba de cacao, cebolla, calabacín, carne de cerdo, yuca, cebolla y pimiento, con lo que dejaba a Rakel en una difícil posición de la que intentó salir con un cerdo con yuca y cacao.
La cesta de Manuela incluía medio Lidl
Entre que Víctor se tomó la prueba de la manera correcta, y Manuela mostró muchísimo desparpajo y muy buena mano en la cocina, la pareja que formaron funcionó inesperadamente bien, aunque no tanto como la formada por Montoro y Ruth, donde el tonteillo fue acentuándose a lo largo de la prueba llegando a provocar las bromas de sus compañeros, tampoco ayudaron frases del eldense del tipo: "¿sabes pelar la cigalita?" o "necesito que esto me lo escurras".
¿A eso lo llamas tu "cigalita"? Yo lo llamaría quisquillita.
Mucho más secundario fue el papel de Arturo Valls y de Maxi Iglesias, cuyas jefas estaban muco más preocupadas de ganar que de pasar un rato divertido sin tanto estrés. El resultado de esto fue que Arturo se pasó casi toda la prueba holgazaneando aquí y allá y montando su pequeño show, mientras que Maxi, que quería participar, se limitó a asentir a lo que decía Rakel y a probar lo que ella le iba dando.
Esta por mamá
En un momento dado, Víctor se dio cuenta de que no tenía botánicos, Manuela se ofreció entonces a robar/pedir a sus rivales lo que tuvieran. el intento le salió bien y convenció a Ruth para que le diera un poco de perejil, pero Chicote lo impidió protagonizando un épico momento Benny Hill persiguiendo a la actriz por todo el plató.
Poned vosotros la banda sonora
Antes de la cata, Susi no quiso desaprovechar la presencia de Ruth en el plató para sacarle una canción. Ella se arrancó por Mediterráneo, de Serrat y dejó en el aire dos conclusiones, la primera es que hay temas que no merece la pena versionar porque siempre salen peor que el original y la segunda es que no somos conscientes del daño que ha hecho OT a nuestros artistas, desde que surgiera este programa, parece que el que no cante (igualmente ellos que ellas) poniendo cara de estar al borde del orgasmo no es, ni será, nadie...
Mmmm, cigalita blues
Llegó por fin el momento de la cata, el momento de ver si es posible tener una actitud relajada sin descuidar las elaboraciones. Los primeros en ser juzgados por Chicote fueron Montoro y Ruth con su suquet de zamburiñas, rodaballo y cigalas, espárrago salteado, sobre emulsión de cigala. En ojo, el plato no tenía mala pinta, pero a Chicote la salsa le resulto demasiado espesa, contundente y desprendía, según el, "latigazos" de ajo.
Malo no podía estar
Llegó el turno de la moñetes y Arturo. arroz meloso con bogavante, sobre un fondo de sofrito, decorado con ciruela, todo ello presentado de la única manera que sabe la grnadina (será por ser autodidacta), en alegre montoncillo.
Si se quedaba así de tieso, muy meloso no estaría
El principal fallo lo encontró Chicote en el punto del arroz, duro, lo que pasa es que Melissa esa ya se la sabe, y tiene la respuesta infalible para evitar reconocer que ha metido la pata, "pues es que a mi me gusta así", que los mejillones tienen una melenaza en su interior, a mi me gusta así; que las setas vienen con un cuarto de kilo de tierra, pues a mi me gusta así, que el coco te lo ponen con cáscara, pues a mi me gusta así. No es de extrañar que a esta chica le parezca cualquier derrota tan injusta, desde su punto de vista, todo está siempre bien.
Arturo, he visto diamantes más tiernos. Chicote calla la bocaza que nos hundes
Rakel y Maxi presentaron un plato muy estético pero muy sencillo, que consistía en carne de cerdo cocinada con cacao rallado y chips de yuca y calabacín. Lo fiaron todo a la estética, al talismán que supone el plato ostra y a la labia de Maxi.
Necesito un plato ostra y lo necesito ahora
Pero el tiro les salió por la culata, porque Chicote reveló el mismo fallo que en el plato de Montoro, una potencia de ajo excesiva. cuando Maxi intentó vender el sabor de plato , diciendo que te transportaba a lugares lejanos, Chicote, al que le sobran recursos dialécticos, replicó que al único sitio donde te transportaba era a Las Pedroñeras.
Arturo no perdió la oportunidad de probar el plato, literalmente (y, por esta vez, obviaré el chiste fácil por si hay niños delante)
Víctor y Manuela presentaron un caldo de pollo y pulpo muy reducido sobre el cual pusieron la dorada y la cigala marcadas en la plancha y a su lado, una ensalada cítrica de calamar, que no pegaba nada con el resto del plato.
Víctor se marcó un 2x1, lo que viene siendo un plato combinado
Sin embargo, el plato fue del agrado de Chicote, que pareció disfrutarlo bastante, destacando especialmente su marcado sabor cítrico (no olvidemos que Manuela había cogido naranja, limón y pomelo).
Tras la cata, la asimétrica se veía ya con la victoria, porque nadie lo merecía más que ella, pero ni siquiera pasó el primer corte, porque los dos platos que destacaron fueron los de Rakel y Víctor, y el que se llevó el gato al agua fue finalmente el peruano, que nuevamente dispondría de privilegios extras para la prueba exterior.
El trabajo y el ánimo e Manuela fueron muy importantes para la victoria de Víctor
PRUEBA DE EXTERIORES: EL ARMAGEDÓN
Para la prueba de exteriores, el equipo se desplazó a una típica dehesa extremeña, paisaje maravilloso, con sus encinas sobre el campo limpio y con sus cochinos paseando entre ellas. La primera imagen nos mostró un Chicote en primer plano, muy al estilo de Pesadilla en la Cocina.
Estos cochinos tienen la dehesa hecha una pocilga, si no cambian, el servicio va a ser un desastre
En seguida conocimos cuáles eran los beneficios que disfrutaría Víctor en esta ocasión, elegir equipos, elegir capitanes y elegir menú. Esta vez creo que no se puede criticar a Víctor por su estrategia, hizo lo que hubiera hecho cualquiera que quisiera ganar la prueba, escogió de pareja a Montoro, que de sus rivales es, sin duda, el más dócil a la hora de trabajar, y además, probablemente fuera también el rival más fácil en una posible prueba de eliminación. Con esta elección, puso en el otro bando a un equipo bomba, y pese a que ambas asimétricas expresaron su voluntad de limar sus asperezas por el bien común, esta fingida paz, no duró ni media prueba.
Rebosantes de felicidad tras la formación de los equipos
Víctor se quedó parta sí mismo la capitanía del equipo y puso en el otro a Melissa, también una elección evidente, primero por el carácter extremo de la granadina, y segundo porque pese a que el peruano de boquilla dice que Melissa es mejor cocinera que Rakel, la realidad es que no quiere ver a la valenciana en la final ni en pintura.
A la hora de elegir ingredientes, también lo tuvo fácil, por un lado había cortes nobles, lomo, solomillo, presa o secreto, y por otro casquería, más difícil de trabajar y repelente para muchos comensales. Obviamente se quedó con el primer lote, dejando a sus rivales el complicado.
Melissa recibe con orgullo y satisfacción el encargo de cocinar casquería
Llegó entonces uno de los puntos fuertes de la noche, el plato de Ratatuille, en esta ocasión, acompañado por Chicote. Qué naturalidad, qué saber estar de uno y de otro, porque el Lidl está cerrado a esas horas, sino sería difícil resistirse.
David, con una gestualidad nada forzada, explica a Chicote las enormes ventajas del Lidl
El invitado de la prueba fue Francis Paniego (curioso nombre para un cocinero, Pan y Ego, parece que estaba predestinado), un tipo al que siempre da gusto ver en pantalla por su sencillez y lo atinado de sus comentarios, muy lejos del talante de estrellita que muestran muchos de los que apareen en el programa.
Paniego no sabía la que se iba a liar, si lo llega a saber, igual se queda en casa
El planteamiento inicial del equipo masculino fue preparar un arroz meloso con setas y queso como guarnición, para acompañar dos tipos de carne, presa y pluma, un tipo cocinado en un seco peruano (guiso muy especiado y sabroso) y el otro simplemente marcado en la plancha fuerte. El equipo femenino optó por el viejo truco de meterlo todo en la olla porque con esos ingredientes, malo no va a estar.
Pero en seguida los planes iniciales de Víctor y Chayanne se truncaron, ocurrió algo que nunca habiamos visto antes en el programa y que, de no mediar una prohibición expresa por parte del programa puede sembrar un precedente muy chungo para futuras ediciones. Cuando las chicas escucharon que Víctor y Montoro tenían pensado usar boletus y trompetas de la muerte, decidieron cogerlas todas, dos cestas inmensas repletas, pero no para usarlas , sino para evitar que pudieran cogerlas sus rivales.
Tuvieron que conformarse con unos champiñones
La actitud de ellas me parece lamentable, no sorprende en el caso de Melissa, que ya sabemos que por ganar es capaz de pasar por encima de su madre si hace falta, pero en el caso de Rakel si que resulta muy sorprendente, basta recordar que la semana pasada, en su versión ursulina, nos decía que ella quería ganar con su cocina, no usando estrategias exageradas. Pero también es sorprendente que Chicote no tomara cartas en el asunto como hizo otras veces (recordemos que a Filipetti le afeó en el momento su supuesta intolerancia al gluten), hay cosas que no se pueden permitir, si pretendes dar al concurso una cierta imagen de seriedad.
Víctor escucha, atónito, la negativa de Melissa a darle las setas, que luego no utilizaron
Mientras que en el equipo masculino la prueba fue de trabajo continuo en buena armonía, en el equipo de las féminas, como comentaba antes, la paz tardó poco en romperse, y todo fue una cuestión de actitud, principalmente de Melissa, a la que no le bastaba con ser capitana, necesitaba doblegar a Rakel y que además fuera todo muy visible. La cosa empezó por el tamaño de los cortes que estaba dando Rakel a las piezas de casquería, en opinión de Melissa, excesivamente gruesos, pero las cosas se pueden decir de muchas maneras, y la manera de hacerlo de Melissa es recriminatoria. Rakel optó por el silencio, pero Chicote no tardó en acercarse a poner un poco de sal en la herida.
Que penoso es para un cocinero acabar de chispa enciendebroncas
Pocos minutos después, Chicote, sin ninguna maldad, advertñia a Rakel de que no debía lavar sus boletos con agua, que los iba a estropear (fallo garrafal por parte de la valenciana, por cierto). En 0.3 nanosegundos, apareció la asimétrica de detrás de una encina vociferando como una energúmena las mismas palabras que había dicho Chicote, para que quedara claro de quién había sido el fallo y que ella sabía perfectamente como manejar las setas. Rakel optó por seguir callando.
Por momentos, Rakel hizo un meritorio ejercicio de templanza
La guinda la puso el catañuelagate, puesto de manifiesto, en este caso, por Roncero (de una manera también ingenua). Una por acción y a otra por omisión, cometieron el fallo de meter en la olla directamente las castañuelas sin blanquear y sin limpiar (cosa que sabía hasta yo, que nunca las he cocinado), el caso es que ninguna de las dos quiso asumir el fallo como propio y el ambiente empezó a ser completamente irrespirable, malas caras, reproches e incluso porrazos en la mesa.
Con tanta tensión , la cosa solo podía terminar mal
Mientras tanto, en la otra cocina, Chayanne y Víctor disfrutaban del espectáculo, sabedores de que esa circunstancia lo único que hacía era beneficiarlos, a ellos les bastaría con sacar un plato medio decente mientras que las chicas se mataban entre ellas.
Tranquilidad al lado de la tormenta
Llegando el final de la prueba, cualquier comentario en el equipo naranja era origen de un problema, e incluso si no había comentarios, Melissa se lo inventaba. En un momento dado dijo que ambas estaban de acuerdo en todo lo que habían hecho, pero que a lo mejor Rakel se estaba guardando su opinión. Rakel templó como pudo, pero Melissa siguió buscando las cosquillas a la valenciana con una de las frases de la jornada: "no es cuestión de buscarle cuatro pies al gato".
Rakel, absolutamente abochornada por el espectáculo que se estaba dando
Llegado el momento de la cata, Melissa rompió otro límite que nunca se había superado hasta ahora, el del respeto hacia el trabajo de los compañeros. Empezó por calificar su plato como muy sencillo, siguió diciendo que tenía un exceso de pimentón, y entre las dos, a diez metros, determinaron que el arroz estaba duro (ideal para Melissa, que ya sabemos que le gusta así). No contenta con eso, medio en broma, medio en serio intentó minarles la moral bromeando sobre la calidad del plato, pero ya sin que ellos lo escucharan llegaron los comentarios más feos, "esa carne es carne de perro" y "vamos a ver cómo escupen el plato". Más madera.
También Montoro aguantó el tipo ante las "bromas" del equipo rival
El plato de Víctor y Chayanne en general gustó a los comensales, pero sin entusiasmar, la carne estaba en su punto, pero había poca cantidad en comparación con la cantidad de arroz, que se suponía que era la guarnición. además. sobre el arroz habían colocado lo que se suponía que era una fina loncha de tocino crudo, que al no ser en realidad tan fina tenía demasiado peso en el plato.
Esta foto de vómito felino en texturas se parece muy poco a lo que comieron los comensales
El plato de Melisa y Rakel, el guiso de casquería con setas, resultó mucho menos sorprendente para los comensales. Paniego afeó lo que el calificó de "brotemanía", aunque alabó el sabor del guiso, sin embargo, Chicote y Roncero destacaron la presencia de trozos de grasa muy grandes y una extraña y desagradable textura en las castañuelas (consecuencia de no haberlas limpiado).
Vómito felino en cuenco y con brotes
Y llegó el momento cuchillos en un ambiente de mucha tensión, principalmente porque, pese a lo ocurrido durante la prueba, no había un favorito claro. Pero ocurrió lo que parecía lógico, y fueron ellos los que se llevaron el premio de pasar a la semifinal.
Alegría y rabia con bodegón extremeño
Y fue entonces cuando Melissa estuvo a punto de cortocircuitar...
Muy inquietante, como si se hubiera tragado al demonio
A punto no, que cortocircuitó por completo, solo hizo falta la intervención de Chicote en su faceta de mamporrero de broncas para que se desatara el apocalipsis, una cascada de reproches, gritos, descalificaciones y bajuneríos que no desglosaremos aquí y que supuso un espectáculo bochornoso, y hay que decir que en esta situación hubo una gran diferencia entre Melissa y Rakel, mientras que Rakel era ncapaz de soportar el bochorno que le producía la situación, Melissa parecía disfrutar cada vez más a medida que subía el tono. Y mientras tanto, Montoro y Víctor disfrutando con el espectáculo.
Poco después, empezó a darle vueltas la bcabeza
La cosa terminó con el apoyo explícito de Chayanne y Víctor a la causa de Melissa, con Rakel buscando consuelo entre las encinas y con la asimétrica farfullando entre dientes..."es más falsa, más mentirosa"
Buscando cobertura
PRUEBA DE ELIMINACIÓN: TRAMPANTOJO
Los ánimos del personal a la vuelta al plató, revelaban que la situación vivida había dejado su huella. La salida de las candidatas a la eliminación a las cocinas fue muy tensa, y Melissa se encargó, mediante ostensibles besuqueos, de demostrarle a Rakel que Chayanne y Víctor estaban con ella.
Rakel se dirige sola ala cocina mientras Rakelpractica bailes de salón con Chayanne
La prueba elegida fue todo un clásico de Top Chef, la del trampantojo. Ante los concursantes se presentó un plato con dos ajos, pero cuando los probaron, comprobaron que era un dulce a base de merengue francés que había sido preparado por el invitado de la noche, Diego Guerrero.
Qué gracioso, desde aquí parece un buho
Hay que ser muy torpe para, después de tres ediciones de Top Chef, no traer preparado un buen trampantojo. Melissa está muy claro que traía la tarea hecha, pero Rakel dio la impresión de improvisar mucho más. Una pena que no hayamos visto a Chayanne en esta prueba, porque con el estudio previo que traía, su elaboración probablemente hubiera sido digna de verse.
Con 60 minutos para delante, el inicio de la prueba de las dos fue completamente distinto, Mientras Rakel (por esto digo que no lo llevaba tan preparado) tuvo que planificar su receta, Melissa entró flechada a por los ingredientes que ya traía pensados de casa. La tensión se podía cortar con cuchillo.
Melissa contó lo que pensaba hacer, con un nabo daikon iba a imitar un hueso de caña, mientras que el tuétano lo haría a base de foie con matices de manzana, además, pensaba preparar una tierra de panko verde sobre la que presentaría el falso hueso.
Rakel, por su parte, pensó en imitar una ensalada capresse, con tomates hechos con fresas, caviar de chocolate y esferas de yogur a modo de mozzarella. Melissa, que si es muda revienta, no pudo evitar dar su opinión, no le parecía que hacer mozzarella con un lácteo fuera un trampantojo de verdad.
Cocinar y callarse la boca, imposible para ella
Durante el cocinado, el discurso de Melissa se volvió insoportable, continuas críticas a Rakel por su supuesta maldad y esa extraña cantinela que repite tanto que diciendo que ella se merece todo más porque al ser autodidacta se lo ha tenido que currar más, como si el tiempo pasado en la escuela de hostelería o de becario miserable en varios restaurantes no contara para nada.
...Y así toda la prueba
Y a mi
Al final la prueba, las candidatas volvieron al almacén, y allí, más de lo mismo, Melissa saltando a cualquier palabra de Rakel, y ésta, completamente superada por la situación. Afortunadamente, cuando la cosa empezaba a ir a más, se encendió la tele para mostrarles la cata (ciega, pero no sorda).
Melissa lo resumió muy bien: "yo estoy loca"
El primer plato en pasar por la cata fue el de Melissa, que se presentaba con el nombre "es la caña", y la verdad es que el plato parecía ser, efectivamente, un hueso de caña con su tuétano cremoso asomando por encima.
El montoncillo que no falte
... y la asimétrica empezó a temerse lo peor.
La presentación de la capresse de de Rakel , trajo el enésimo comentario hiriente de Melissa, en este caso la enésima reiteración de su opinión sobre la oportunidad de hacer mozzarella falsa con yogur. Qué tía más cansina, por favor.
Así de primeras, parece una capresse con los tomates algo subiditos de tono
La espera de la decisión final volvió a traer una nueva bronca entre las candidatas que fue interrumpida por la entrada de Chicote en el almacén. Y tras un par de minutos de espera se anunció la eliminación de Melissa. Todos lo sospechábamos, pero creo que cuando oímos su nombre, también se nos escapó un suspiro de alivio.
Melissa felicita a Rakel con entusiasmo
La despedida de Melissa trajo más y más bilis, absolutamente desatada, la asimétrica no dejó a su presa ni delante del jurado. después lágrimas, lágrimas de frustración, de rabia contenida, de ego pisoteado, y otra vez la eterna cantinela de la pobre autodidacta.
De nuevo en el almacén, Melissa nos deleitó con sus últimas perlas, poniendo a prueba la paciencia de Rakel que ya estaba al borde de se resistencia. Finalmente se fue, prácticamente dando un portazo y dejando una frase premonitoria: "Melissa va a dar mucho que hablar en este país, o en otro..", y yo me permito terminarla desde el deseo: "...o en otro planeta ¿por qué no?, cuanto más lejos, mejor"
¿Y AHORA QUÉ? LOS QUE SUBEN Y LOS QUE BAJAN
- Sube Raquel por una razón, el haberse quedado como única chica tras dos ediciones con vencedor masculino, la convierte en la mejor colocada para el título.
- Se mantiene Víctor como firme candidato a la final, muy solvente, sin embargo, lo veo un cocinero con poco alma, que tira mucho de un amplio bagaje pero anda algo corto de imaginación.
- Baja Montoro, que está dos escalones por debajo de sus rivales, su entrada en la final sería un sorpresón











































































