Que cansancio de personaje este Oriol. Otra vez volvió a ser el protagonista, y no precisamente por sus propuestas culinarias, sino por sus rifirrafes continuos con el resto de los concursantes. Lo más triste del caso es que el programa le permitió tener un (esperemos que último) momento de gloria, al regalarle la eliminación de Carlos, que en conjunto la había merecido muchísimo menos que él,
La participación de Oriol se había limitado a perpetrar un pésimo tartar y a ejercer de pinche tocapelotas en el equipo que resultó ganador, todo ello aliñado con discusiones, provocaciones e incluso una pelea barriobajera con Melatrufan. Esperemos que sea el próximo eliminado, porque cada segundo que pasa este personajucho en el programa, merma un poco más el poco prestigio que le queda al concurso.
Oriol casi le da la vuelta a la cabeza para ver entrar a Carlos derrotado
Una pena que este personaje acabe dejando en un segundo plano lo que debería ser importante. En lo culinario fue una jornada de luces y sombras. Una primera prueba penosa, donde nueve profesionales fueron incapaces de sacar un solo steak tartar en condiciones, dejó paso a la mejor prueba de equipos que hemos visto hasta el momento, con platos apetecibles y con sentido.
La prueba de eliminación trajo la paradoja de ver a los cuatro cocineros más clásicos que quedaban, enfrentarse a la cocina de fusión, cosa que cada uno interpretó a su manera y acabó dejando a Carlos fuera del programa.













