Llegamos al ecuador de esta accidentada edición de Masterchef y seguimos viendo como los concursantes menos televisivos van cayendo eliminados sin piedad. En esta ocasión le ha tocado el turno a Víctor que en la cocina no ha demostrado gran cosa y no ha sabido, como otros, ganarse el puesto a base de otros méritos patético-sentimentales.
Destacaré en esta introducción que el jurado lleva un par de semanas mucho más comedido, se ve que las abundantes críticas van haciendo mella en el equipo de producción y montaje y nos intentan mostrar una imagen más moderada, ecuánime e incluso amable de los tres chefs. Como consecuencia de esta tendencia, hemos tenido un programa más tranquilo, hemos visto mucha más cocina e incluso hemos tenido dos amagos de masterclass.
Pero pese a ello, me he quedado muy sorprendido con las extemporáneas y a todas luces excesivas broncas que se ha marcado Bordi con Sally y con Carlos. A la primera le ha echado en cara su falta de progreso y le ha instado a espabilar, cuando ha sido hasta el momento la que mejor ha cocinado. A Carlos, le ha dado por haber hecho un comentario sobre una elaboración de Kevin durante la prueba final, que ni siquiera llegaba a ser crítica. Resulta extraño que precisamente salga a defender a Kevin, que desde el balcón no deja títere con cabeza. Parece que, siete semanas después, quieren mostrarnos lo ecuánimes que son, abroncando también a los favoritos, para que veamos que no siempre van a ser Pablo o Kevin los atacados.
Víctor se desquició en la prueba de eliminación.
Destacaré en esta introducción que el jurado lleva un par de semanas mucho más comedido, se ve que las abundantes críticas van haciendo mella en el equipo de producción y montaje y nos intentan mostrar una imagen más moderada, ecuánime e incluso amable de los tres chefs. Como consecuencia de esta tendencia, hemos tenido un programa más tranquilo, hemos visto mucha más cocina e incluso hemos tenido dos amagos de masterclass.
Pero pese a ello, me he quedado muy sorprendido con las extemporáneas y a todas luces excesivas broncas que se ha marcado Bordi con Sally y con Carlos. A la primera le ha echado en cara su falta de progreso y le ha instado a espabilar, cuando ha sido hasta el momento la que mejor ha cocinado. A Carlos, le ha dado por haber hecho un comentario sobre una elaboración de Kevin durante la prueba final, que ni siquiera llegaba a ser crítica. Resulta extraño que precisamente salga a defender a Kevin, que desde el balcón no deja títere con cabeza. Parece que, siete semanas después, quieren mostrarnos lo ecuánimes que son, abroncando también a los favoritos, para que veamos que no siempre van a ser Pablo o Kevin los atacados.
Bordi sobredimensionó las palabras de Carlos...
...pero Carlos se defendió bien al considerar injusta la crítica.














